Aunque para muchos el televisor encendido ofrece una sensación de compañía, este hábito nocturno esconde riesgos significativos para tu calidad de sueño y bienestar general
Si eres de los que duerme con la televisión encendida durante la noche, la psicología ha descubierto lo que se esconde detrás de esta hábito que puedes considerar inofensivo, pero que en realidad no lo es tanto.
El hábito de dormir con la televisión encendida, común para muchos, no solo fragmenta el descanso nocturno sino que desencadena una serie de efectos adversos para la salud, interfiriendo directamente con la producción de melatonina y el equilibrio del sistema cardiovascular.
Diversas investigaciones científicas y expertos en psicología advierten sobre las graves implicaciones de esta práctica, que compromete la verdadera recuperación del cuerpo y la mente.
Consecuencias de dormir con la televisión encendida según la psicología
Para un número considerable de personas a nivel global, conciliar el sueño con el televisor encendido se ha convertido en una rutina casi imprescindible. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que esta costumbre interrumpe significativamente las fases reparadoras del sueño profundo, repercutiendo negativamente en el bienestar físico y mental.

La principal responsable de este impacto es la luz azul emitida por las pantallas de televisores y otros dispositivos electrónicos. Esta luz inhibe drásticamente la producción de melatonina, una hormona vital que regula el ciclo natural de sueño-vigilia. Como resultado, quienes se exponen a ella antes o durante el sueño experimentan dificultades para conciliarlo y sufren despertares frecuentes a lo largo de la noche, lo que se traduce en un sueño más superficial y fragmentado, incluso si se cumplen las horas recomendadas de descanso.
Estudios del Departamento de Neurología de Northwestern University Feinberg School of Medicine en Chicago, publicados en The Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), revelan que la exposición prolongada a la luz y el sonido del televisor perturba los procesos naturales del sueño. Durante el descanso, el cuerpo regula funciones críticas como la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
La presencia constante de brillo y ruido interrumpe estas funciones, generando estrés en el sistema cardiovascular y elevando el riesgo de condiciones como hipertensión, enfermedades coronarias y accidentes cerebrovasculares.
La privación de sueño también está ligada al aumento del estrés, dificultades para gestionarlo y un mayor riesgo de problemas de salud mental como ansiedad y depresión, condiciones que podrían agravarse con la exposición a contenidos perturbadores antes de dormir.
¿Por qué, entonces, persiste este hábito? Para algunos, la televisión ofrece una sensación de seguridad y compañía. La psicóloga clínica Michelle Drerup señala que es común en individuos con rutinas irregulares o con dificultad para desconectarse de estímulos externos. No obstante, esta aparente «ayuda» puede fomentar una dependencia que impide el establecimiento de patrones de sueño saludables y reparadores.
María José Martínez Madrid, coordinadora del grupo de trabajo de Cronobiología de la Sociedad Española del Sueño, enfatiza que cualquier tipo de luz artificial (incluyendo la tenue de lámparas o pasillos) afecta negativamente nuestro reloj biológico o sistema circadiano. Cuando el cerebro interpreta esta luz como natural, reduce la melatonina, haciendo el sueño más superficial. Incluso breves exposiciones tienen un impacto considerable, fragmentando el sueño y dificultando volver a conciliarlo.
Esta interrupción constante del sueño también afecta la recuperación cerebral, disminuyendo la concentración y el rendimiento mental durante el día, lo que impacta directamente la productividad y la capacidad para realizar tareas cotidianas.
Para mitigar los efectos negativos de dormir con la televisión encendida y fomentar un descanso reparador, es fundamental adoptar hábitos de higiene del sueño saludables. Esto incluye apagar el televisor al menos una hora antes de acostarse para crear un ambiente oscuro y silencioso. Asimismo, es crucial establecer una rutina de sueño consistente, manteniendo horarios fijos para acostarse y levantarse.
Como alternativa al ruido del televisor, se recomienda optar por ruido blanco o música relajante, que pueden facilitar la relajación sin perturbaciones. Finalmente, ambientar el dormitorio con cortinas opacas, una temperatura agradable y un colchón cómodo es esencial para promover un sueño profundo y de calidad.








